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Dossier 2004, présentation originale(format PDF)

Agrégation interne d'espagnol. Session 2004.

Epreuve orale d'admission.

Exposé de la préparation d'un cours suivi d'un entretien.

Vous envisagez d'étudier ces trois documents dans une classe de 1èr. Vous définirez le ou les axes thématiques en te(s) justifiant.

Dans quel ordre comptez - vous aborder ces documents ? Vous justifierez votre choix.

Vous déterminez vos différents objectifs.

Quelles stratégies emploierez-vous pour permettre aux élèves d'analyser les documents afin d'accéder au sens ?

Comment comptez-vous vérifier les acquis des élèves à l'issue de cette séquence, avec quels critères ?

 

 

Note à l'attention des candidats :

Le tableau de Vélasquez illustre l'épisode mythologique suivant : Le dieu Apollon vient apprendre à Vulcain, époux de Venus, les infidélités de celle-ci avec le dieu Mars à qui sont destinées les pièces d'armure forgées par ce même Vulcain !

 


Velázquez (1599-1660), La fragua de Vulcano (1630), 223 cm x 290 cm, Madrid, Museo del Prado


Goya (1746-1823) La Fragua (v.1812-1816), 181,6 x 125 - The firck Collection, New York

 

 

 

XIV

HERRERÍA

Herrerías;  las paredes negras del humo; ei piso negro de la carbonilla; de las limaduras, de las escorias. El manchón negro; herrerías como cavernas lóbregas; allá en lo hondo, una chispita brillante. Lo negro de las herrerías y el color de la tierra, el mar y los bosques. El azul del mar y lo negro; el verde de los árboles y lo negro; el violeta de una montaña y lo negro. Cortar el hierro; las Rajaderas; el hierro dulce; lo blanco de la cortadura en lo negro, lo azul, lo violeta y lo verde. Fulgor rojo en la negrura. El tintineo de los martillos en el yunque; el tintineo argentino y los colores del mar, los bosques y las montañas. Cantar del martillo en la aurora. Cantar del martillo entremezclado con el cantar de los gallos. El crepúsculo vespertino; el fuelle que resopla; la pala; las tenazas; las limas; el calibrador; los punzones. En las tinieblas, todas las herramientas van trabajando; sopla el fuelle; resplandece la fragua; el yunque despide chispas rápidas y brillantes. El  hierro martilleado; blanco como plata; oro; carmín. Fuera, en el cielo, los matices de las horas que se van sucediendo; los arreboles de la aurora: carmín, nácar, violeta, morado, oro. El día radiante. Tintinear en el yunque. La tarde; los colores suaves del crepúsculo; los anocheceres largos del invierno. Sangrar la fragua; hacer que las escorias líquidas salgan en un chorro áureo, resplandeciente. Poco a poco ir formándose los objetos de hierro; llaves, rejas de arado, cerraduras, rejas para las ventanas. Á todas horas, todos los días, de la mañana a la noche, las herramientas que trabajan; la lima que no para de morder; el martillo que no cesa de golpear; las tenazas que no dejan de coger con sus dientes el hierro encendido; la tajadera que es incesante en cortar y cortar trozos de barras. Un año, seis años, diez años, veinte años, cincuenta años. El tintinear a todas hora durante el día. Y el sucederse de lo negro en el verde; lo negro en lo azul; lo negro en lo violeta.Las herramientas que, llegada una noche, desean descansar para siempre; no ser, mejor que ser; no ser, mejor que la sujeción perpetua. El silencio que se hace; la soledad; la quietud; la herrería desierta. El yunque se funde; las tenazas se funden; las tajaderas se funden; los martillos se funden; todo fundido en gruesas barras. No existen ya las herramien­tas de la herrería; no sonará ya más el canturreo de los martillos sobre el yunque; no tajará más la tajadera; no morderá más la lima. El no ser perpetuo, eterno; en la noche, en las más profundas tinieblas, los barrotes de hierro en que se han convertido todas las herramientas. Descanso perennal. Descanso para la eternidad. Cuando el alba asoma, no habrá nada en la herrería. Cuando el nuevo día llega, el silencio más profundo; que otras herramientas vengan, si quieren, a continuar el trabajo; las que estaban aquí han preferido el descanso definitivo.

Un resplandor débilísimo; al modo de un papel negro que ha sido refregado un poco con el dedo y se ha puesto ligeramente blanco; la blancura que aumenta; el resplandor de la aurora; un sol dorado que viene a dar en una pared blanca; el sol que invade ya la calle. La puerta de la herrería que se abre. Los barrotes han desaparecido; todas las herramientas en su sitio; el yunque, la pala, la lima, la tajadera, los punzones. Todas las herramientas que han salido de su inercia definitiva. Todas otra vez al trabajo. No poder vencer la eterna ley; no poder sustraerse a su propio destino; no poder sobreponerse a su instinto; no tener fuerzas bastantes para renunciar a lo que es más noble, más elevado: a la propia personalidad que se expande y multiplica en la creación.

Azorín, Pueblo, Espasa Calpe, S.A.

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