Un momento decisivo

Los inmigrantes han paralizado el crecimiento negativo en España. Es decir gracias a los más de 20.000 niños nacidos de padres extranjeros, actualmente las muertes anuales no superan el número de nacimientos, según datos del INE. O sea que aportan al Estado, a la sociedad y al mundo laboral esa cantera necesaría que evita que se desequilibre la balanza demográfica. Quizá ese pequeño detalle debería ser suficiente para que su situación, irregular en la mayoría de los casos, se regularizase y pudiesen vivir en este, su país de acogida, con los mismos derechos que el resto de la población.


El reglamento de la Ley de Extranjería que cierra la última ola de regularizaciones y entra en vigor el 1 de agosto de 2001 -esa misma fecha se cierra el plazo para la admisión de solicitudes- tiene como objetivo fomentar la inmigración legal, simplificando los trámites y agilizando la concesión de permisos de residencia y trabajo. Más de 200.000 "sin papeles" que se sumaran, de esta manera, al millón de
inmigrantes legales ya instalados en el país.


Los visados se otorgaran preferentemente a quienes aleguen y demuestren motivos como la reagrupación familiar, trabajo de temporada, razones humanitarias o de arraigo. En palabras del vicepresidente primero y ministro del Interior, Mariano Rajoy "para dar respuesta a las situaciones excepcionales y concretas de ciertos extranjeros, pero sin incentivar la entrada ilegal".


En los primeros seis meses de 2001 han sido detenidas 7.112 personas que llegaron por el Estrecho, de las cuales fueron devueltas a su país de origen un total de 5.366 personas. En comparación con igual periodo del 2.000, este año, han entrado unas 1.700 personas más. La esperanza de estos desesperados inmigrantes, que no dudan jugarse la vida en el intento de mejorar su futuro, pasa por lograr la residencia. Por nacionalidades, los marroquies se sitúan en el ranking de peticiones -más de 66.000 en la primera fase de la legalización-, seguidos por ecuatorianos, 23.000, más de 15.000 colombianos y 12.000 chinos, como señalan los datos del Ministerio del Interior. Los sectores en los que desempeñan sus trabajo son el sector agropecuario, el 32%, en el servicio doméstico, el 20% y en la construcción el 15%.